Estabas ahí. Estabas a centímetros de mí; sin embargo, a kilómetros de distancia. Te miré tantas veces que gasté tu existir en mi consciencia, abusé de aquel instante corpóreo sin siquiera intentar un roce comunicacional. Te fuiste, aunque haya tratado de retenerte durante todo este tiempo; te has ido... Y lamentablemente ya no deseo buscarte; pues, aquel que amé y amo no eras tú, físicamente; sino tu significar en mi.
No tengo más sinónimos para seguir escribiendo esta redundante historia. Hasta otra... Y gracias por venir.
No tengo más sinónimos para seguir escribiendo esta redundante historia. Hasta otra... Y gracias por venir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario