domingo, 27 de enero de 2013

Coetáneo en la (com)plicidad.



(Parpadeó y todo había acabado/empezado)
Siempre todo es en cosa de segundos ¿no?- dijo.

En cosa de segundos ¿Qué? - le preguntó su acompañante.

El “amor”, como ellos lo llaman. Tan solo pasan unos días y puf, se enamoran, se desenamoran.

Realmente tienes un grave trastorno en tu percepción del tiempo ¿Sabes?

¿Qué importa? Ella ya no está aquí.

¡Uf, y por lo que veo no solo en el tiempo! ¡Despierta, Matt. Ella nunca estuvo contigo! Que te lo hayas imaginado es una cosa totalmente distinta. ¿Qué te sucede? Últimamente ya ni siquiera diferencias la realidad de tus fantasías.

¿Entonces porqué siento como si ella sí lo hubiese estado? Tú no sabes nada.

Si tú lo dices, entonces supongo que no.

No sabes la forma en que me ha mirado durante todo el semestre.

Matt, ella tiene novio. Te mira porque eres el más inteligente de la clase y debe copiarle a alguien.

No lo creo, si quisiera copiarme tan solo me lo pediría. Y nunca lo ha hecho. Además de que no creo que necesite copiarme, le va excelente.

Uf,Tú y tu típica teorización de los hechos. ¿Porqué en vez de gastar tanto tiempo calculando probabilidades no te paras del asiento y la saludas?

Tiene novio, tú lo has dicho.

Sí y qué. Tú dijiste que te había mirado.

Pero tú has dicho que eso no significaba nada.

¿Ahora la culpa es mía? 

No te estoy diciendo eso, S-

Entonces ¡Qué! ¿Ah?

Tú realmente tienes problemas para socializar con los demás.

Ja-ja-ja. Si me lo dices tú, claro que te creo. Dime cuántos amigos tienes, A ver.

Mmm… No lo sé.

¿?

¡”No lo sé” te estoy diciendo!

¿Y yo qué?

Tú no cuentas, Seb.

¿Porqué no?

(Profesor) Sr. Fisher, ¿Qué hace ahí ? 

Mmm… ¿Qué?

Mmm… Bueno, bueno, sea lo que sea luego tendrá tiempo para ello. Hablemos del proyecto de Física Cuántica.

Cómo usted diga.- Entran al laboratorio y entre platicas comienzan a idear el seminario. Acto seguido saca el cuaderno y comienza a dibujar partículas elementales, acompañadas de ciertas fórmulas que hasta el momento no lograba relacionar. La hoja cuadriculada cada vez se llenaba aún más de garabatos hasta que de pronto divisó en la esquina de la misma, un aviso: ” 5:00 pm. Biblioteca primer piso, vitrina a-027”. Miró la hora y eran las 5.03. observó de soslayo al profesor y entre excusas dijo que iría a buscar un libro. Abrió la puerta de la biblioteca  y llegó al estante a-027.

Estás retrasado, Matty.

¿Sofía? ¿Qué haces aquí?

Te dije que nos juntáramos a las 5. ¿No lo recuerdas?

Claro que no, eso nunca sucedió. Pensé que Seb…Que  Seb necesitaba algo. Olvídalo, estoy ocupado. Permiso.

¡Matías!- Gritó.- ¿Qué te sucede? ¿Quién es Seb? Hace semanas que no me hablas ¿Crees que yo no me la he pasado mal? Me ignoras por los pasillos, yo no tuve la culpa de nada.

¡Estás loca! ¿A qué te refieres? y ¿Cómo es eso de que no sabes quién es Seb? Es nuestro nuevo compañero  de clase.

¿Nuestro nuevo compañero? No hay nadie nuevo en el salón , Mat-

No  jodas, ¿Ya? No tengo tiempo para este tipo de charlas.

¿Entonces para qué tipo de charlas tienes tiempo, Matty? ¿Acaso te olvidaste de Val, te olvidaste de Teo? Hablas de un tal Seb. ¿Hasta que punto ha llegado tu locura? - dijo mientras caían lágrimas por sus ojos.

El joven cedió ante las lágrimas de la chica, la sostuvo entre sus brazos y le dijo que tenía que ver un doctor que le ayudara con su problema. De pronto una fuerte bofetada  lo desplazó del eje de su cuerpo. La muchacha enfurecida, lloraba tapándose la boca para que no la oyeran. 

Más allá…- Una foto, sí.Es una foto- pensó. Se acercó para observarla y se vio reflejado en ella. Lo más extraño de todo era que estaba besando a Sadie, la chica de su clase y Seb, estaba del brazo con Sofía.- ¿Qué significa esto?- Murmuró varias veces. De rodillas cayó al piso mientras en su cabeza se desarrollaba una cinematografía a toda velocidad. Ella, ella estaba muerta. Sí, lo sabía. Lo recordaba perfectamente, su cuerpo sin respiración. Los gritos de Teo, quién se revolcaba en el piso de dolor. Sofía inconsciente y él lleno de sangre. ¿Qué había sucedido? ¿Un accidente de tráfico? Una luz blanca, un destello. Sí, algo enceguecedor y luego, todo esto. No, no, no, ¿Porqué Seb le ocultaría algo como eso? Espera. Seb…¿Teo? ¿Acaso eran la misma persona? De pronto recordó el asiento vacío tras su pupitre en el aula, las (ahora) silenciosas clases de Historia, en las que Teo solía discutir con el profesor. Más allá la chica de ojos verdes se da vuelta para mirarle pero no era ella, osea sí, pero no la que recuerda, sino otra.  Una rubia, un poco plástica, quizás hasta idiota. No quién creía que era. 

¿Mat?- Oye decir a una voz temblorosa.

Despierta, Llega a la realidad. Mira el suelo de la biblioteca y luego la foto. Las lágrimas caían sobre ella. Sofía, posó su mano sobre la cabeza del chico tratando de imprimir algo de apoyo, pero ambos lloraban sin limitar sus energías, parecía que hubiesen estado esperando eternidades por ese momento de desahogo y por supuesto, lo habían hecho.

Oye, Seb. Estuve pensando que tal vez sí tenga un trastorno en mi percepción del tiempo, pero solo si la ves del modo clásico. Desde un aspecto relativista podría decirse que el tiempo depende totalmente de la velocidad en la que vayas y claro, de si te mueves o no en el plano.

Pero, Matt. Uno no vive más rápido algunos días de otros, eso no se puede controlar. Es algo universal o ¿No?

No entiendes nada, Seb. Mejor quédate con tus libros aburridos de historia universal.

Jaja, ya. Mejor vamos a clase. Llegaremos tarde… ¡Mira, Matt. Es la chica de la clase de matemática, la de los ojos verdes!

Al mirarla se dio cuenta. Se dio cuenta instantáneamente y por supuesto, también se dio por vencido. Le sería imposible tratar de escapar de una realidad que el mismo había inventado y que poco a poco se hacía cada vez más concreta - ¿Dónde quedé?- se preguntó. Acto seguido, soltó una leve carcajada.

Vamos, Teo… Digo, Seb.

sábado, 26 de enero de 2013



Nueve.
Podría divagar horas en tu mirada, quizás toda la vida; pero estoy en el borde, en aquel abismo que decide el cambio, la experiencia fugaz o la curiosidad permanente. Dicen que los valiente se atreven a amar pero creo que eso es solo cuando la audacia se premia con el anhelado sentimiento. No pretendo excusar mi falta de coraje, pero sí mi cautela, mi necesidad de estudiar el escenario y de no dar por ‘hecho’ ciertas intervenciones probables. Me inclino y observo, pues si se tratara de adrenalina sin duda me lanzaría, si se tratara de mi muerte o de vivir; sin embargo se trata de alguien más, de una presencia cautivadora que me distrae, que me marea; la luz de un pulsar que deambula vivir. Ensueño maravillas, posibilidades de un sufrimiento, de una alegoría. No te tengo, es un hecho; aunque tampoco pretendo hacerlo. Solo quiero observarte, mirar tu vivir, que te conviertas en la “musa”. … Bueno, ya lo eres.

Musa... ¿Acepción masculina o femenina?

“Intento de escapar y encontrar un punto de soporte, de cavilación.
Enfoque intenso de un mirar constante.
Vagabundeo determinado.
Fuente de imaginar o explayar lo concreto, de soñar lo más preciado; de embellecer la realidad o de no embellecerla.”
¿Masculino o femenino? ¿Acaso difiere en la concepción? ¿Porqué el humano se esfuerza tanto en buscar tal diferencia pudiendo encontrar identidad en cualquier otra?

martes, 15 de enero de 2013

Fue como una gran bofetada.
( Sí, lo sé.)


...Entonces, reaccioné.
Había terminado y yo como siempre, retrasada.

Ay, Pobre de mí.

De lo errante a lo corpóreo o ¿Viceversa?

Y de pronto el cuerpo cansado ya no puede "más".
 Se arrastra con vehemencia y palpita con fulgor, sin embargo se daría por vencido en cualquier momento.
A la espera de una conjetura,
de un "cualquier cosa",
palpita y palpita, sin dejar vacío sonoro,
aumenta las frecuencias, incrementa la intensidad;
quizás sea su último atisbo de vida, quizás sea el concho de un pasar obnubilado por todo.
Y tiembla.
Tiembla de pensar en lo que vendrá, aferrándose a la poca física que le queda de este mundo;
ahogándose entre dimensiones, desesperado por no yacer...
... y ¿Qué quieres?
- ¡¿Qué quiero?!- se pregunta.
. . . 
(Se asusta)
. . . 
¿Qué se supone que querría un cuerpo que funciona solo porque sí?
¿A quién preguntarle en el fin de la vida, porqué se inicia tal?
Y no me refiero a por (el) qué, sino porqué.
¿Qué sabría yo de la vida si ni siquiera la poseo?  
¿Que sabría de ella,  si tan solo soy un canal de su representación?
 ¡¿Cómo un ignorante como yo podría dar en el clavo de semejante cuestión?!
¿Sabrán los árboles? ¿Sabrán sus frutos?
. . .
( y ahora se arrepiente, de las pocas charlas que entabló con dichos personajes.)
. . .

Y en la inervación se enerva.
Se desdobla, Se abandona.
(y) Desde el suelo observa a aquel que yacía en sí mismo,
desde allá-agitando su mano- se despide.
Se siente usado, ignorado,
sin rumbo, sin fin
camina por la carretera, bajo el fatigante calor
el sudor recorre su cuerpo, empapa su rostro
-¡Esperen!
(¿qué sucede?)
- No recuerdo mi rostro.