domingo, 2 de diciembre de 2012

Descuida, todo estará bien.


Aquel instante gélido -casi inmortal- que logra criogenizar todas las memorias, todas las vivencias. Juré en vano, juré por él. Detuve el presente por anhelar un futuro ¿ y si volvía a caer en el abismo?  Ignorar-como siempre- los instintos, huir con la racionalidad sin dar espacio a mutaciones 'íntegras'. El todo y la nada, bipolaridades que prometen colusiones, pero ¿Quién sería el ser perjudicado? 

Te miré- sí, lo sé...Pienso mucho- quise seguirte y gritarte con todas mis fuerzas cuánto te quería ahí conmigo, en ese preciso lugar y  no unos metros más allá alejándote progresivamente hasta un para siempre. El tren llegaba y mi voluntad se perdía como el aire que chocaba en mis pupilas. Te deseaba carnalmente, y no ese carnal referido por completo a la lascivia, sino al quéseyo que acompaña la mirada, aquel factor ontogénico poco percibido que yace implícito en todo ser, puesto que es casi imposible contrariar algo que solo apetece.

Me lo dijiste en numerosas ocasiones: "Entrégate" ¿A qué? Me preguntaba con inquietud, y lo sigo haciendo, cuestionándome hasta un nivel en que fallo; fallo al tratar de encontrar el punto que me fastidia, hasta en eso... Fallo. Y tú sigues ahí mirándome con esa cara de 'ven por mí', esperando algo de mí que ni yo espero, pretendiendo con tus (supuestos) recuerdos modificar mi inercia. 

Y comienzo a esperar mi movilidad, a esperar contigo que mi querer vuelva a ser necesidad y correr tras de ti. Pero me rindo con pocas expectativas. Las guardo, las doblo y las escondo en mi billetera, para poder canjearlas una vez más.

Quizá sea yo la que no bajó la escalera o quizás sea él quién se apresuró al subir al tren... Pero bueno, en estos momentos, no suele ser de mucha relevancia.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Últimamente solo tengo palabras para mí.
Tengo miedo, de vez en cuando, de lo que pueden hacer tus ojos, de lo frágiles que resultan ser al desviar la mirada. Tengo ansias de verlos todo el tiempo y el constante anhelo me provoca impotencia; impotencia de sentirme adicta a un suceso tan primitivo, tan inicial... Al encuentro de dos miradas que causan mutuo desconsuelo en la partida.

Y como siempre, logras ser la excusa, la pieza que encaja... Un Buen disfraz para un complejo de poca jactancia. Lamento el egoísmo, pero lamento aún más el 'quererte', el soñarte despierta , el pensarte, el dejarte fingir tan bien  llenar este vacío o más bien, originar dicha cavilación; tanto,  que en ocasiones, llego a temer que poco a poco dejes de ser (el tachado de...) impostor.

Pido tiempo fuera.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Un día (como cualquier otro).



Sí, a veces dicen que no importa, que la convergencia del caos en la vida de un puber no es la gran cosa, pero para el susodicho en cuestión, aquel desorden (aunque sea instantáneo) podría significar la proyección de su vida o en su contrariedad, el fin.

  Ella estaba frente a mí, llorando desconsoladamente. La verdad es que no recuerdo concreta-mente qué fue lo que me llevó hasta ahí, pero suponía que yo era el culpable de todo. Es horrible darte cuenta de cuán equivocado estás con respecto a una situación, o peor... De cuán solo estás en esa situación.
Conocí a Alondra un día normal, como en cualquier otro, caminaba por el Parque Forestal mientras sostenía un libro de Sábato en mi mano. Mamá siempre decía que un día algo malo me sucedería si leía sin  mirar por donde caminaba y creo que algo así sucedió.
Solo me di cuenta cuando caí al piso, después de que ella me arrolló con su bicicleta. Me quedé perplejo sobre el suelo, hasta que una singular voz inquirió con preocupación en cómo me encontraba.  Lo supe en el momento en que la vi a los ojos, era ella; ella y sus gigantescos ojos que me hacían perder hasta el más mínimo desdén que ocultaba hacia esta retorcida y sobreexplotada sociedad en que solía estar inmerso. Su voz era un cántico para mis oídos y no importaba cuántos libros hubiera leído, cada palabra que su boca pronunciaba era nueva para mí. Solo conseguí balbucear mi nombre, acto seguido, ella rió efusivamente hasta quedar sin aire. Sostuvo mi mano y logré ponerme de pie. Busqué mi libro, pero dentro del torpe estado en el que me encontraba, no logre encontrarlo. De pronto, la escuché leer justo la página que había permanecido marcada por largo tiempo: “Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza.” 1 .  Luego de comprender, siguió riéndose pero esta vez añadió un “Uhhhhh…”.

Jaja, ¿Quién diría que todo aquello fue un vaticinio de nuestra pronta realidad? Y ¿Qué importan los recuerdos si aquel inicio ya marca en sí un final póstumo o de gran pesar? Si desde el comienzo todo está predestinado ¿Sirve de algo luchar contra aquel destino que nos aplasta sin rastros de clemencia? 
No sé porqué, pero nunca nadie había despertado tal interés en mí y me sentía afortunado de que ella compartiera la vida conmigo; sí, era la vida misma. Y por supuesto que podemos enamorarnos de la vida, tentándonos con ilusiones y siendo expectantes de supuestos que solo se desarrollan en nuestra psique, dejando de lado aquel conjunto de infinitos factores azarosos que podrían contrariar nuestros deseados planes.

Solo sabía mi parte, aquella en la gozábamos de la juventud y nuestra autonomía, de la armonía amorosa que el ser humano anhela, pero… Siempre existe un pero. Un momento de total oscuridad, donde solo existe la ausencia de respuesta.  ¿Qué se supone que hacemos frente a la adversidad?  Y ¿Cuál era mi adversidad en todo esto?

Alondra se moría, sí, como todos, se moría. Sin embargo, aquel acelerador de sucesos cayó sobre ella y por mi parte nunca creí que existiera si quiera una instancia o posibilidad de extender su sonrisa por 9 o 10 minutos más. Nunca había sentido tal impotencia, rabia, tristeza, pesar; me hundí en una nube de la que difícilmente pude escapar, pues el constante recuerdo de sus palabras destruía la idea que alguna vez conseguí construirme de la vida.

Ella estaba frente a mí, llorando desconsoladamente. Y ahora sí lo recuerdo… Recuerdo concretamente lo que me llevó hasta ahí y aunque yo no fuese el culpable, me sentía culpable, culpable en demasía, de mi ignorancia, de mi inutilidad; de estar ahí parado solo susurrando palabras de afecto y reprimiendo aquellas lágrimas que empujaban mis parpados con vehemencia. La misma vehemencia con la ella apretaba mi mano, minutos antes de que su energía se agotara, de que me abandonara o más bien… No lo sé.

(…)Debo ir a mi casa, hace días que no vuelvo, quizás camine por aquel callejón oscuro que me asustaba cuando era chico, quizás me acerque a mirar el Mapocho, quizás pase a saludar a la señora que vende parches curitas afuera de Cal y Canto, quizás ni llegue hoy, quizás lo haga mañana, quizás deba trabajar o quizás deba ir al colegio, quizás llame a mi madre, podría estar preocupada, quizás lo haga o quizás no. Quizás me muera, quizás no vuelva más o quizás deba quedarme aquí, frente a ella. Quizás no quiera vivir o quizás solo tenga que hacerlo.

Mientras tanto camino sin rumbo, como en un día normal, por Parque Forestal. Esta vez con otro libro de Sábato en mis manos, lo abro y leo: "Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección." 2. Acto seguido, río. Jajaja, ¿Quién lo diría? ¿Extraña coincidencia o tal vez un “te lo dije”? Ah, un carajo.



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1, Ernesto Sabato, El túnel.
2, Ernesto Sabato, Sobre Héroes y tumbas.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Hoy (futuro de un ayer)

Hay muchas cosas que quiero contarte, vernos y no parar de hablarnos durante horas pues también hay mucho que quiero saber; y es que he llegado al punto humano en que las palabras no bastan, que los mensajes en la distancia se desvanecen por la interferencia. Te quiero observar durante horas, vidas... Sí, durante vidas. Quizás con eso me baste, quizás con eso llenaré este vacío que se ha adueñado de mi sentir. Necesito infinitos encuentros, o en su defecto uno solo que dure para siempre(suponiendo aquel siempre como la persistencia de este en la memoria).


viernes, 16 de noviembre de 2012

Y de aquí hasta más alla(¿afuera?)

Nos hemos cansado de existir, de yacer en deseos sexuales sin despertar anhelos eternos. A veces me atemoriza el hecho de que estés tan lejos, casi en otra época; una época que escapa de mi realidad local, de mi horizonte truncado. Te busco inertemente, pues no sé si pueda detenerme alguna vez. No recuerdo cuando comenzó o mejor dicho cuando terminó, tal vez sea un sueño, quizás una premonición. Pierdo las nociones del tiempo, pierdo la continuidad y me ahogo en el caos de mi pensamiento, en la surgencia de nuevos indicios,  en imaginaciones banales que conllevan a un escenario ficticio. Temo a la alucinación. Temo a no tocarte nunca más. Temo que mis palabras no rocen las comisuras de tu boca. En este momento, temo. Temo por mí y también por ti, por nuestra existencia y por nuestro querer. ¿ Qué hacer?(...) encuentra una respuesta.

domingo, 9 de septiembre de 2012




Y las gotas caen sobre la ventana, lanzándose al suicidio; dejando a este como su único medio para lograr vivir en plenitud.


Centímetros más allá ( o más acá) simulo una sombra. Mi mano no logra alcanzarla, pero sé que gustosamente la persigue... ¿En qué momento todo aquello que mi ser construyó se desintegró? ¿En qué instante el mundo, como lo conocía, cambió configurativamente?

Porque ningún sentir humano podría explicar el porqué de una situación que desborda objetividad, que desborda descaradamente algo que no existe, algo que el homo pensante cree que es el sentir generalizado, pero ha olvidado totalmente que de dicho punto se ha unificado un 'nos'; una verdad ,que tras una exhaustiva investigación aceptada 'generalmente',  la mayoría llama mentira.
No puedo evitar el sentir que te perdí, que en un segundo nos hicimos viejos, que en una vida no te disfruté lo suficiente, que simplemente nos volvimos mercenarios de un tiempo sin fronteras y especulador, nos hicimos efímeros , nos olvidamos y curiosamente, todo en un abrir y cerrar de ojos.

domingo, 26 de agosto de 2012

¿Y que hago ahora? ¿Deshojar un atardecer recientemente florecido?

Es extraño quererte o comenzar a hacerlo, no puedo evitarlo quizás simplemente sea ternura, sea afinidad.

¡Falacias!
Dame tiempo para poder creerte, para que la moralidad desaparezca e incite a el caos, a la inexistencia de la decisión. No quiero regirme de un mundo formulado, lleno de actas, de modelos sino por uno a la vanguardia, sin un qué en particular, pero con muchos poco importantes atributos.

El momento en el que das importancia a algo o alguien, discriminas. Ordenas, creas leyes explicatorias. No quiero de eso, quiero de otras drogas, de esas ilícitas que solo algunos pueden obtener, la abstracción mediante el pensamiento... Esa frustración, ese no saber qué pensar o cómo hacerlo. Me limito a describir, a utilizar mis memorias, no a revivirlas, me es imposible.

Eternizar lo fugaz.

He ahí una de mis tantas manías.

lunes, 14 de mayo de 2012

La sociedá en sí.

Madres consumistas.
Padres trabajólicos.
Hermanos  viciosos de un algo.
Hombres que se enamoran de princesas en aprietos.
Mujeres que se desnucan pensando en el vestido que le va a gustar a él.
Chicas olvidadas en el estatus social de la popularidad y la amistad.
Chicos que se aislan y odian cualquier tipo de humanizado sentir.
Vagos que no desean ser 'algo' en la vida.
Tipos sin autonomía que sucumben por su sed de conocimiento a una vida sin pensamiento.
Gente que cree que todo está bien o está mal.
Seres 'inmorales'  que buscan el pecar.
Pecaminosos arrepentidos que buscan de vuelta su castidad.
Personas que se jactan de su buena 'voluntad'.
Algunos que se ríen sin esperar más...



De lo que ya se espera siempre.

Estatuas invisiblemente podridas.

     Quizás el vivir mañana las detenga de su propio vivir, el contemplar el vivir de los demás, el simular un 'vivir' para los demás.
     Comentan sus penas y deseos frustrados a la luz del sol , tipo dos de la tarde cuando el astro rey alumbra con su máximo esplendor.Imitan razones y envuelven pesares con el fin de sentirse humanas, para entrar en aquel mundo rutinal del homo que piensa. ¿Qué honor  será para el hombre tal muestra de admiración? [Siendo que el desdén  que siente la raza humana hacia sí misma es más grande que la admiración de un sujeto hacia sí mismo]

    Efigies que se mueven en un pedestal hueco, a punto de quebrarse y truncar su vida; miran hacia el horizonte  queriendo conocer más que aquel metro cuadrado que se les fue designado. Pelan y cotorrean sobre las señoras que no están a la moda; siguen con su grisácea mirada a aquellos muchachos que quedaron enamorados de damiselas en apuros; molestan a los que van apurados e ignoran a aquellos que las observan...
     Sin embargo, nadie les da vida... Ni siquiera una pizca. Se pudren a la luz del sol, se envejecen sin cambio, se monotonizan y nadie se da cuenta, nadie en particular.

lunes, 30 de abril de 2012

No me sirve de mucho criticar el mundo, nada más por regocijo propio; por intento de simular una realidad amena, un cambio caprichoso, necesario, pero al fin caprichoso. No intento innovar, sino interpretar; no soy importante, solo soy protagonista. Sin otro yo, es decir tú, no existo, entonces, ¿Cómo es que el humano nace de a uno?

martes, 3 de abril de 2012

¿Hasta qué punto la ciencia nos explicó el sentir? ¿Será acaso que el homo pensante vive de 'ver-dad' y no de crear?

Me atormenta pensar que no creé esta realidad, sino que me la aprendí.
Y a veces me doy cuenta que los días pasan volando y que algunos segundos son eternos, que la vida se vuelve rutina hasta que la pones en aleatorio; y entonces, mucha música inerva en tus oídos y ese ardor de rabia desparece en aquel mundo paralelo al espacio en el que sociabilizamos.

Invento mundos. Permuto realidades, finjo señuelos, alumbro oportunidades.
El fin de vivir ¿Existe?






No da fruto, INFRUCTUOSO de vez en cuando.

jueves, 16 de febrero de 2012

Te busco en algún lugar, por si te encuentro y aunque sé que nunca lo he querido con claridad voy por la vida a expensas de ese 'poder encontrarte', vacilando en cada decisión por una ínfima posibilidad de tenerte, creyendo que cada grano de arena podría moverme constructiva-mente hacia a ti. Te imagino, te creo, te invento infinitamente, cada parte de ti, cada átomo de tu cuerpo, cada partícula de tu personalidad; y sé que lo menos probable en este mundo es que 'precisamente' te encuentre, porque no eres perfecto, no eres imperfecto, no eres algo que pueda encontrar en este mundo lleno de contenedores de almas... Sin embargo, te busco.

Aliéntame, porque estoy perdiendo 'mi aire'.