No me sirve de mucho criticar el mundo, nada más por regocijo propio; por intento de simular una realidad amena, un cambio caprichoso, necesario, pero al fin caprichoso. No intento innovar, sino interpretar; no soy importante, solo soy protagonista. Sin otro
yo, es decir
tú, no existo, entonces,
¿Cómo es que el humano nace de a uno?
No hay comentarios:
Publicar un comentario