Veo tu reflejo, mi reflejo... Ambos reflejados.
El mar, nos ahuyenta con su brisa. Nos reclama que seamos felices.
Ja... Él de que se queja? Muchos lo aman...
Su mano tomó la mía ¡Qué cálida!
Nuestras sombras se entrelazaron.
El mar estaba más furioso que de costumbre... No! no era enojo, eran Celos.
¿De qué?
De todo.
Já... Qué importa?
Por ahora... Nada.
Celia.

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