Hoy miré por la ventana, de aquel tren que tomo todos los días para llegar al colegio, en ella vi el reflejo de una niña con ojos tristes que pedían auxilio a gritos, pero que nadie lo notaba. La examiné dedicadamente y se me hizo muy familiar. Era mi reflejo.
Fue extraño darme cuenta que la imagen que tenía en mi cabeza de mi ser, era exactamente contraria a la que mostraba al mundo. Comencé a anhelar ese cambio, ese cambio que traería realidad a mi vida. Pero el cambio era cada vez más "A-realista", sentía que no era capaz de cambiar, tenía muchas preocupaciones, angustias innecesarias para la vida ni siquiera sabía por que me seguía mirando al espejo.
Cuando debía bajarme, la ansiedad comenzó a crecer, deseaba más que nada ser diferente a como era en ese momento, y Dios! Sí que lo deseaba. Pues bajé y todo cambió, era una persona completamente diferente, ya no tenía esa mirada triste, ya no era aquel reflejo en la ventana del Metro, ya no era aquel miedo que nunca a podido abandonar mi mente.
Fue extraño darme cuenta que la imagen que tenía en mi cabeza de mi ser, era exactamente contraria a la que mostraba al mundo. Comencé a anhelar ese cambio, ese cambio que traería realidad a mi vida. Pero el cambio era cada vez más "A-realista", sentía que no era capaz de cambiar, tenía muchas preocupaciones, angustias innecesarias para la vida ni siquiera sabía por que me seguía mirando al espejo.
Cuando debía bajarme, la ansiedad comenzó a crecer, deseaba más que nada ser diferente a como era en ese momento, y Dios! Sí que lo deseaba. Pues bajé y todo cambió, era una persona completamente diferente, ya no tenía esa mirada triste, ya no era aquel reflejo en la ventana del Metro, ya no era aquel miedo que nunca a podido abandonar mi mente.
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