sábado, 27 de abril de 2013

VII



¿Quién lo entendería? ¿A quién contarle? Es cierto, me bajan esos lapsus mortales de humano con comportamiento rutinal. ¿Dónde quedo mi auténtica máscara que nunca revela lo cierto de mi existir?
Actúo, de preferencias sin explicar los porqués y he ahí el dilema: aquel instante en que comienza el juicio, indoloro pero incómodo; pues inicia ese sentimiento de no entender, de sentirme afuera de todo este universo y ¿Qué hay fuera del universo? ¿Nada? ¿Materia/energía oscura? ¿Soy aquello de lo que no se tiene información?
Vivo normalmente, anhelando el agobio o quizás el inhibir mi actividad cerebral. Bebo palabras que otros vomitan; mis ojos cansados ya no pueden si quiera morir, aún así sonrío; ilumino lugares, esculpo obras de otros poseedores, expando visiones. Espero momentos para escapar, pues soy una oportunista que en parte, agradece  sobrevivir en este sobre-explotado y monótono universo idiomatizado, donde es un desafío actuar por instinto, des-fragmentar aluciones, concretar aforismos. 
Es excitante conocer la contienda, pero aún así me inquieta la posibilidad de que el  infiltrarme logre convertirme en una más de los adictos a la verdad.

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