lunes, 14 de mayo de 2012

Estatuas invisiblemente podridas.

     Quizás el vivir mañana las detenga de su propio vivir, el contemplar el vivir de los demás, el simular un 'vivir' para los demás.
     Comentan sus penas y deseos frustrados a la luz del sol , tipo dos de la tarde cuando el astro rey alumbra con su máximo esplendor.Imitan razones y envuelven pesares con el fin de sentirse humanas, para entrar en aquel mundo rutinal del homo que piensa. ¿Qué honor  será para el hombre tal muestra de admiración? [Siendo que el desdén  que siente la raza humana hacia sí misma es más grande que la admiración de un sujeto hacia sí mismo]

    Efigies que se mueven en un pedestal hueco, a punto de quebrarse y truncar su vida; miran hacia el horizonte  queriendo conocer más que aquel metro cuadrado que se les fue designado. Pelan y cotorrean sobre las señoras que no están a la moda; siguen con su grisácea mirada a aquellos muchachos que quedaron enamorados de damiselas en apuros; molestan a los que van apurados e ignoran a aquellos que las observan...
     Sin embargo, nadie les da vida... Ni siquiera una pizca. Se pudren a la luz del sol, se envejecen sin cambio, se monotonizan y nadie se da cuenta, nadie en particular.

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