jueves, 13 de enero de 2011

Como habitualmente solìamos ser.

{Te miré desde la ventanilla del tren, como lo acostumbraba a hacer. Ibas de negro (como siempre), con el sombrero que te di el día de tu cumpleaños y con la bufanda que te di para navidad, llevabas las manos dentro de las carteras del abrigo y el bolso cruzado... Tenías frío, como siempre.

Caminabas erguido, con ese peculiar desvío en tu pierna del cual siempre me mofaba. Desconectado del mundo, con esa habilidad de caminar con los ojos cerrados.

El tren iniciaba y perdía tu imagen. Pensaba en que mañana te volvería a ver ahí, en silencio y de soslayo; pero, repentinamente sonó mi teléfono: "usted tiene 1 mensaje". Me limité a leerlo, pero algo en mi interior me detuvo, luego de saber quien lo había enviado...El remitente eras tú. "Me miras cada mañana, desde aquella ventanilla. Es acaso tu hobbie?". Acto seguido apareciste junto a y besaste mi frente... "Siempre haces esto?" me preguntaste riendo.}

Jaja, aún te miro todas las mañanas desde la lejanía. Aunque, mucho pasó desde aquel entonces, creo que será un hábito difícil de quitar.

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