Dentro de la deseperación que sentía, cojió sus pastillas. Aquellas que le hablaban y trataban de convencer de que tomarlas era lo correcto, que le ayudarían. Se miró al espejo y se dio por vencido... No había forma de cambiar su pensar; pues, ya nada era normal.
Cada día tenía más frascos, pues, le gustaba mirarlos & se regocijaba de su abstinencia a tomarlas. Se sentía fuerte. Lo que no sabía es que a veces el poder mata y creo que ese fue el grave error.
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