
Y si te dijera que...
"... Esperé ahí tres largas horas. Mis piernas temblaban, y el sudor nunca se agotaba. El viento soplaba y balanceaba mi bicicleta, que ahí estaba; apoyada en el árbol.
Nunca divisé tu sombra, por lo que creí que jamás te volvería a ver; creyendo que lo que había sucedido, nos alejaría y que nada más esperarías a que pasara cerca de tu ventana para saludarme y fingir, por segundos, que no nos arruinamos la vida..."
Siempre quise decírtelo hasta que extrañamente (como si hubieras leído mi mente)dijiste que...
"... Si habías llegado. Que no me viste posada en aquel árbol. Que buscaste en todos los lugares posibles, en nuestro pequeño pueblo. Que la desesperación te había poseído por completo, y que en pocos segundos perdiste el control de ti mismo."
Fue ahí cuando, noté que...
"... No es que no me vieras ahí, es que no debías verme. Que yo no estaba nerviosa por lo que sentía, sino por el miedo a perderte. Que esto nunca debió haber pasado, y que en aquel sendero nos tomamos de las manos, por el miedo a separarnos y desvanecer nuestra amistad embarcándonos en diferentes aventuras."
Sin embargo, tomaste mi mano; recitaste unas cuantas palabras que-en ese momento-no logré entender, y me besaste. Sentí la necesidad de mirarte a los ojos y decirte lo incorrecto que era esto; pero... no importaba. Era(mos) feliz-(ces).
"... Esperé ahí tres largas horas. Mis piernas temblaban, y el sudor nunca se agotaba. El viento soplaba y balanceaba mi bicicleta, que ahí estaba; apoyada en el árbol.
Nunca divisé tu sombra, por lo que creí que jamás te volvería a ver; creyendo que lo que había sucedido, nos alejaría y que nada más esperarías a que pasara cerca de tu ventana para saludarme y fingir, por segundos, que no nos arruinamos la vida..."
Siempre quise decírtelo hasta que extrañamente (como si hubieras leído mi mente)dijiste que...
"... Si habías llegado. Que no me viste posada en aquel árbol. Que buscaste en todos los lugares posibles, en nuestro pequeño pueblo. Que la desesperación te había poseído por completo, y que en pocos segundos perdiste el control de ti mismo."
Fue ahí cuando, noté que...
"... No es que no me vieras ahí, es que no debías verme. Que yo no estaba nerviosa por lo que sentía, sino por el miedo a perderte. Que esto nunca debió haber pasado, y que en aquel sendero nos tomamos de las manos, por el miedo a separarnos y desvanecer nuestra amistad embarcándonos en diferentes aventuras."
Sin embargo, tomaste mi mano; recitaste unas cuantas palabras que-en ese momento-no logré entender, y me besaste. Sentí la necesidad de mirarte a los ojos y decirte lo incorrecto que era esto; pero... no importaba. Era(mos) feliz-(ces).
No hay comentarios:
Publicar un comentario