Más allá de todo, donde nuestro espíritu habita, quedarán siempre los recuerdos de ese que fue
singular, de ese que nos marcó para siempre, de ese que no podremos olvidar
jamás, y que para recordarlo no será necesario oirlo, por que el vive en
NOSOTROS, por que el nunca ha muerto y nunca morirá.
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